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2.1 Generalidades, 2.2 El mando y los estilos de dirección











2 EL ARTE DE DIRIGIR
El supervisor en su acción de dirigir, debe ser orientador y vigilante del trabajo o actividad que realizan los demás, de tal modo que solo se irradie en un buen deseo de hacer en los empleados. Debe preocuparse por desarrollar en ellos, la confianza y el sentido de responsabilidad.




2.1 Generalidades

Dirigir es la tercera etapa del proceso administrativo. Quiere decir, emitir instrucciones, asignaciones, órdenes, guiar y vigilar a los empleados. Es construir una fuerza de trabajo efectiva, y motivar a cada empleado en pos de conseguir los objetivos deseados.

Por tanto en el arte de dirigir intervienen tres momentos sicos:

- Asignar el trabajo y guiar al empleado para que alcance el objetivo establecido.

- Comunicar al empleado lo que tiene que hacer, como y cuando.

- Impartir órdenes e instrucciones.


Cuando un supervisor asigna trabajo a un empleado lo hace confiado en sus capacidades, habilidades y buena voluntad. Normalmente, los supervisores solo realizan personalmente aquellos trabajos que no quieren o no se atreven a confiar a sus colaboradores.


2.2       El mando y los estilos de dirección

Los estilos de dirección juegan un papel fundamental en el ambiente de trabajo de la empresa, ya que estos contribuyen en la conformación de la cultura organizacional.

Hasta recientemente, los estilos de dirección estuvieron divididos mas o menos de manera  diametral  entre  el  estilo  autoctico  y  el  democrático. El  aumento  de  la competitividad dentro de  las empresas mas activas ha puesto de manifiesto que la capacidad del supervisor en una  empresa para atraer, desarrollar y retener a su personal constituye una de las claves que hacen la diferencia en la consecución de los resultados del negocio.

2.2.1 El estilo autocrático

Aquí, el directivo es el jefe. Tiempos atrás, muchos directivos eran seleccionados gracias a sus credenciales militares a considerarse que podían llevar la estructura y disciplina a la empresa y por lo tanto promover la estandarización en el servicio gracias a reglas claras y procesos disciplinados. Bastante simple: uno se mantiene en su línea y obedece las órdenes. Ciertamente, algo de estructura y disciplina es esencial para la supervivencia del negocio pero, en los ambientes comerciales cada vez mas demandantes y diversos como los de hoy día, no todo el mundo responde a este enfoque y por tanto valores como la creatividad, facilitación y flexibilidad son los que están prevaleciendo. La habilidad para cambiar es una característica muy apreciada en la empresa moderna.

2.2.2 El estilo democrático 


En el lado opuesto al espectro, muchos directivos abogan por la modernización y democratización de los negocios. Palabras como apoderamiento (empowerment) vinieron a popularizarse y al personal se le motivo para asumir sus responsabilidades y sentir que cuentan para la empresa.


Sin embargo, un elemento no considerado en este enfoque liberal hacia el desarrollo humano lo  constituye el hecho de que muchos individuos no han sido preparados para  recibir  el  apoderamiento.  No  han  sido  entrenados,  sus  propios  estilos  de liderazgo no se han  desarrollado  y, aunque parezca doloroso, algunas personas a veces profieren que se les diga lo que den hacer. ¿Qué hacer frente a este dilema?

2.2.3  Estilos efectivos para diferentes situaciones

La dirección moderna implica el desarrollo de la habilidad para utilizar un estilo de dirección  adecuado a la situación específica que se enfrenta en cada momento. Algunos estilos, por  ejemplo, se enfocan más en la persona, mientras que otros tienden a enfocarse en un proyecto o producto/servicio. El estilo de dirección que se escoja  dependerá  de  las  habilidades  y  formació del  personal,  los  recursos disponibles (como lo son tiempo y dinero), los resultados deseados y, por supuesto, la tarea que se tiene por delante.

El supervisor puede seleccionar el estilo de dirección que mejor funciones para cada situación  especifica. Por esto se dice que la manera de ejercer la dirección se ha personalizado, si se toma en cuenta las cambiantes situaciones que debe enfrentar el supervisor a cada momento. Sin embargo, dirigir sin un estilo especifico predominante guiado  tan  solo  por  un  determinado  conjunto  de  circunstancias y  valores  puede general  una  dirección  inefectiva  y  mas  aun,  puede  conducir  a  que  se  cometan costosos errores.



El objetivo de una dirección efectiva consiste en garantizar que el personal se sienta auto motivado a dar lo mejor de si en cada situación, en cada circunstancia que ha de enfrentar en su puesto de trabajo.


2.2.3.1 El estilo participativo

En el estilo participativo, el dar a cada empleado una tarea para que la desempeñe en su totalidad es un asunto crítico. Si las condiciones no lo permiten, el supervisor por lo menos debe asegurarse de que el individuo conoce y comprende su rol y la manera como se relaciona con los objetivos de la empresa. Mientras más conscientes estén los/las integrantes del equipo de trabajo de la  importancia  de sus trabajos y de la manera  como  contribuyen  al  éxito  de  la  empresa,  es  probable  que  estén  más motivados a cumplir cualquier tarea que se les asigne


El supervisor siempre debe tomarse el tiempo necesario para explicar a la persona los detalles de la tarea y el porque su papel es importante. Ha de proveerse la información que sea necesaria sobre la tarea y sobre su relevancia. Esto le da un sentido de valor y, de seguro, lo motivara par hacerse dueño de su parte del proyecto. El supervisor debe poner lo mejor de si para asegurarse de que los empleados comprenden bien sus tareas. Ha de formular preguntas que podrían parecer obvias; las preguntas por si solo constituirán un importante refuerzo para que el (la) empleado (a) pueda comprender en detalle su trabajo.

Si  las  áreas  están  especializadas  o  divididas  en  grupos,  ha  de  coordinarse  la contribución de cada grupo de manera tal que todos/as entiendan como encaja cada cual.  El  supervisor  deb cultivar  la  manera  de  esforzarse  para  minimizar  los obstáculos y las dificultades que puedan surgir en cada momento. Debe hacer notar al personal que existe satisfacción por aclarar dudas y malos entendidos así, cuando surja un problema, el supervisor será informado de manera oportuna.

El supervisor debe reforzar no solo el trabajo bien hecho, sino también la motivación por  hacerlo.  Esto  hace  que  se  mantengun  ambiente  positivo  y  hace  saber  al personal que se tiene fe in los esfuerzos realizados.



2.2.3.2 El estilo directivo

Algunas circunstancias demandan un estilo directivo o asertivo de gestión. A veces existen fechas de entregas muy rígidas, o un proyecto que involucra muchos empleados y requiere una firme centralización o un enfoque directo de arriba abajo. Aquí, el supervisor responde cinco preguntas para los empleados: ¿que? ¿Donde? 


¿Como? ¿Por que? ¿Cuando? Ha de darles a conocer lo que necesiten hacer, como hacerlo y cuando deben terminar.
Este estilo aparenta frió e impersonal, pero el supervisor aun tiene la oportunidad de ser  un  agente  motivante  y  accesible.  Por  ejemplo,  cuando  se  asignen  roles  y responsabilidades  al  personal,  también  deben  suministrarse  las  correspondientes orientaciones y compartirse las experiencias con proyectos anteriores similares.



Al utilizar este estilo, el supervisor no debe temer establecer claramente un conjunto de estándares específicos y expectativas o resultados a lograr. La comunicación, sin embargo, debe orientarse al detalle, sin ambigüedades, y libres de malas intenciones. 


Deben también establecerse metas a corto plazo como, “tu meta debe ser completar tres reportes por día.” 

En adición a esto, el supervisor debe estar dispuesto y capaz para tomar dediciones rápidamente. A mitad de una tarea, por ejemplo, puede ordenarse a alguien que deje de hacer algo y se concentre en otra cosa. Por esto debe darse a conocer a la persona que esto puede suceder; esto le ayudara a efectuar la transición con suavidad. Es importante no perder de vista el uso de refuerzos para reconocer el trabajo bien hecho.



2.2.3.3 Estilo orientado al trabajo en equipo

 Cuando se desea amarrar un proyecto y optimizar un proceso que haga factible llevar a término ese proyecto, dirigir orientado al trabajo en equipo es el estilo que mejor funciona. Cuando se motiva a personas a juntar sus conocimientos y aunar esfuerzos, los resultados pueden exceder las expectativas. Más aun, los equipos pueden manejar problemas con mayor efectividad que lo que puede manejar un supervisor si se propusiera enfrentarlos por su cuenta.


Sin embargo no puede perderse de vista que el trabajo efectivo de equipo depende de la coordinación de esfuerzos, a como de habilidades para construir una sólida comunicación. Los reportes deben ser claros y concisos. Las presentaciones deben dar por resultado una información  que no deja nada sin responder. Comprender la logística es también un  aspecto crítico. Tal vez lo más importante sin embargo, es la disposición del supervisor de dar el cdito al equipo por sus logros e independencia, en lugar de atribuirse este éxito para si


A la hora de hacer las evaluaciones de lugar, debe reconocerse a aquellos que fueron capaces de colaborar y mantener un espíritu de equipo, especialmente en momentos de presión.