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2.3 Las instrucciones de trabajo


2.3    Las instrucciones de trabajo

Siendo la dirección una función sica que permite al supervisor iniciar, detener o modificar  actividades,  es  esencial  que  este  familiarizado  con  las  características sicas que definen una buena instrucción.

RACIONALIDAD
La  primera  característica  esencial  de  una  buena  instrucción  es  que  esta  deber razonable. Esto  quiere decir, que no se deben emitir instrucciones que requieran actividades que físicamente no se puedan llevar a cabo o que puedan ser peligrosas para la persona que trata de hacerlas.

Lo que define si una orden o instrucción es razonable o buena, es que esta pueda ser llevada a cabo por el empleado al que se le asigne.

COMPRENSIBILIDAD
Un segundo requerimiento que tiene la dirección, es que las instrucciones deben ser entendibles  por  el  empleado. Esto  necesariamente  plantea  lo  importante  de  la comunicación efectiva para lograr una buena función de dirección. El supervisor debe asegurarse de que el empleado entiendla instrucción, hablando en términos y palabras que son familiares al empleado, y usando la técnica de retroalimentación.


Las instrucciones deben ser claras pero no necesariamente largas. Lo que es claro y completo para el supervisor por siempre es claro y completo para el empleado. No se puede esperar que el empleado pueda llevar a cabo una instrucción si no la entiende


TONO Y LENGUAJE

El tono y el lenguaje para emitir instrucciones afectan significativamente la aceptación y la actuación  de los empleados. Un tono cortes, considerado, es mas fácil que estimule el deseo y la aceptación entusiasta por parte del empleado.

El supervisor efectivo rara vez usa el término orden sino que lusa términos tales como: asignación, solicitud, sugerencia o directriz.

COMPATIBILIDAD CON LOS OBJETIVOS
Una buena orden o instrucción debe ser compatible con los prositos y objetivos de la empresa. Si  una instrucción no parece estar alineada con los objetivos de la empresa, el empleado puede estar renuente a efectuar esta petición adecuadamente o puede no ejecutarla del todo.

Por ejemplo, un supervisor puede ordenar que se detenga el trabajo en un proyecto en particular, aunque le habría dicho a un empleado que esta tarea era de máxima prioridad. Este cambio puede ser necesario por una escasez de materiales, cambios en la alta gerencia, o cualquier otro factor, pero para los empleados que trabajan en el proyecto, esta nueva directriz de detener los trabajos es confusa y conflictiva.

Cuando se emiten órdenes o instrucciones que pueden parecer a los empleados que están en conflicto con los objetivos organizacionales, el supervisor debe explicar por que es necesaria tal acción.





EL ELEMENTO TIEMPO

Una buena instrucción o directriz debe especificar el límite del tiempo dentro del cual las actividades deben llevarse a cabo y ser completadas.

Donde el factor tiempo no se establezca claramente, el supervisor y el empleado deben entender que esta asignación se debe llevar a cabo dentro de un plazo razonable de tiempo. Lo que sea razonable depende de las circunstancias de la situación. 



Las anteriores son algunas de las características principales que definen una buena orden  o  instrucción  por  parte  del  supervisor.  En  vista  de  que  la  actuación  del empleado depende en  un  alto grado de la calidad de la dirección supervisora, los supervisores deben dirigir de acuerdo a estas características esenciales.

En resumen, al emitir una instrucción de trabajo el supervisor debe:

- Estar seguro de que puede cumplirse,

- Destacar la importancia de lo que se pide hacer,

- Exponer claramente lo que se trata de lograr, y el detalle de cómo habrá que hacerlo, de acuerdo con la capacidad y experiencia de la persona a quien demos la orden,

- Asegurarse de que haya sido entendida

- Decir quien controlara el cumplimiento de la orden y como.